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DE CAMINO AL PUEBLO

Voysentada junto a la puerta lateral del coche.

Dentro, una conversación continúa, pero cada vez la escucho más lejos. Las voces se mezclan con el ruido de la carretera hasta convertirse casi en un murmullo.

Miro por la ventanilla.

 

​La meseta aparece delante de mí: casa dispersas, campos abiertos, carreteras, pequeños pueblos que pasan y se desdibujan con el movimiento.

Cojo la cámara.Fotografío.No busco una imagen concreta. Me dejo llevar por lo que aparece durante unos segundos al otro lado del cristal.

Vamos de camino al pueblo.

 

Mientras el cohete avanza, algo dentro de mí empieza a retroceder.Regresan los paisajes de la infancia. El silencio.La calma.La amplitud de los campos.La sensación de que aquí el horizonte está siempre un poco más lejos.Todo me resulta familiar.No porque recuerde exactamente cada lugar, sino porque reconozco una manera de estar en el pueblo.Una luz.Un ritmo.Una forma de mirar.A vezes una casa aislada, una carretera secundaria o una extensión de tierra basta para abrir un recuerdo.

La memoria aparece así: si avisar.Fragmentada.Imprecisa.Como las fotografías tomadas desde un cohete en movimiento.

Al acercarnos a Segovia, levanto de nuevo la mirada.Siempre ocurre lo mismo.Por mucho que conozca la ciudad, hay algo en ella que vuelve a detenerme.La piedra.La luz.Su perfil apareciendo a lo lejos.Una belleza difícil de explicar y quizá por eso mismo imposible de agotar.Vuelvo a fotografiar.

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Pero empiezo a comprender que no estoy fotografíando únicamente aquello que tengo delante.También fotografío lo que recuerdo.Lo que ya no existe.Lo que todavía permanece.Y aquello que quizá nunca sucedió exactamente como lo recuerdo.La carretera continúa.Reconozco lugares, pero también pequeñas ausencias.Algo cambio.Una construcción nueva.Un camino diferente.Un espacio vacío donde antes había algo.El tiempo deja señales discretas.Nunca transforma todo de golpe.Trabaja despacio.Casi en silencio.Y, sin embargo, la esencia permanece.A medida que nos acercamos al pueblo tengo la sensación de entrar en un territorio donde el tiempo obedece a otras reglas.Aquí todo parece suceder más despacio.Los dias son más largos.El silencio ocupa más espacio.Las cosas envejecen sin demasiada prisa.

Entonces comprendo que volver nunca consiste solamente en regresar a un lugar.Volver es comparar.Lo que era con lo que es.Lo que permanece con lo que desaparece.El paisaje que recuerdo con el paisaje que tengo ahora delante.Y también a la persona que fui con la persona que soy.La cámara queda en medio de esos dos tiempos.Entre el presente y la memoria.Entre la certeza y el recuerdo.Fotografío para retener algo, aunque sé que nada puede perderse completamente quieto.

Ni el paisaje.Ni los recuerdos.Ni nosotros.Llegamos al pueblo.Todo parece estar en su sitio.Durante unos segundos podría pensar que nada ha cambiado.Pero é que no es así.El tiempo también ha pasado por aquí.Solo que parece haberlo hecho de otra manera.Más despacio.Más silenciosamente.

 

De camino al pueblo nace de ese desplazamiento.

De mir hacia fuera mientras algo sucede dentro.De recorrer un territorio conocido y descubrir que nunca regresamos exactamente al mismo lugar.La fotografía aparece entonces como una forma de volver.De mirar otra vez.De conservar algo antes de que desaparezca.Y quizá también como una manera de aceptar que el tiempo pasa.

Aquí, simplemente, parece hacerlo con más calma.

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Envejecer en calma.​​​​​​

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